Preparar el corazón
Crédito o criterio editorial: Orientación pastoral de Conexión Católica
Conexión Católica
Cerrar el día con gratitud, examen, reconciliación, intercesión y descanso confiado en Dios.
Los salmos y la lectura bíblica de Vísperas se seleccionan de manera estable según el día de la semana y el camino recorrido. Las preces quedan reservadas para la oración de la mañana. No cambian arbitrariamente al recargar.
Crédito o criterio editorial: Orientación pastoral de Conexión Católica
Crédito o criterio editorial: Oración tradicional católica
No es una lista para castigarte. Es una conversación con Dios para reconocer su presencia, comprender los movimientos interiores y elegir una respuesta más libre.
Detente. Respira serenamente. Recuerda que no revisas el día a solas ni ante un juez impaciente, sino delante de Dios que conoce la verdad completa y te llama a la libertad.
Señor, concédeme mirar esta jornada contigo.
Recorre personas, encuentros, trabajos, descansos, ayudas, límites y pequeñas alegrías. Agradecer no niega lo doloroso; impide que el dolor sea la única memoria.
¿Qué don concreto recibí hoy y de quién llegó?
Revisa la jornada desde el despertar hasta este momento. Observa hechos, decisiones y reacciones sin justificarte ni condenarte. Nombra dónde aumentaron la fe, la esperanza, la caridad y la libertad, y dónde crecieron el encierro, la mentira o la indiferencia.
¿Qué produjo consolación —paz exigente, apertura y deseo de servir— y qué produjo desolación —encierro, confusión o pérdida de esperanza—?
Reconoce una falta concreta, el daño causado y la reparación posible. Distingue entre culpa real, limitación, tentación, emoción involuntaria y cansancio. Cuando corresponda, prepara una conversación, una restitución o el sacramento de la Reconciliación.
¿Qué debo reconocer, pedir perdón o reparar?
No diseñes una vida perfecta. Elige un paso pequeño y verificable para la situación más importante de mañana. Pide la gracia necesaria y entrega a Dios lo que no controlas.
¿Qué acción concreta, cuándo y con quién realizaré?
Profundizar en el taller ignaciano de 30 días
Crédito o criterio editorial: Síntesis pastoral original inspirada en la tradición del examen cotidiano de san Ignacio de Loyola; no sustituye los Ejercicios Espirituales ni el acompañamiento personal.
Dar gracias por lo vivido, reconocer la presencia de Dios, interceder por el mundo y entregar la noche.
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.
Señor resucitado, al terminar tu día santo, conserva en nosotros la Palabra escuchada y el envío recibido.
Seleccionado directamente por la persona.
Al Músico principal: Salmo de David. EN ti, oh Yavhé, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia.
Inclina a mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Yavhé, Dios de verdad.
Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Yavhé he esperado.
Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias.
Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura.
Ten misericordia de mí, oh Yavhé, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí.
He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido a ser como un vaso perdido.
Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, é ideaban quitarme la vida.
Mas yo en ti confié, oh Yavhé: yo dije: Dios mío eres tú.
En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.
No sea yo confundido, oh Yavhé, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio.
¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.
Bendito Yavhé, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando a ti clamaba.
Amad al SEÑOR todos vosotros sus santos: a los fieles guarda Yavhé, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Yavhé, y tome vuestro corazón aliento.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo salmo breve elegido para completar la alabanza, la súplica o la acción de gracias de este momento.
Al Músico principal: en Neginoth: Salmo: Cántico. DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las gentes tu salud.
Alábente los pueblos, oh Dios; alábente los pueblos todos.
Alégrense y gócense las gentes; porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.)
Alábente los pueblos, oh Dios: todos los pueblos te alaben.
La tierra dara su fruto: nos bendecira Dios, el Dios nuestro.
Bendíganos Dios, y témanlo todos los fines de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Es palabra fiel: Que si somos muertos con él, también viviremos con él:
Si sufrimos, también reinaremos con él: si negáremos, él también nos negará:
Si fuéremos infieles, él permanece fiel: no se puede negar a sí mismo.
¿Dónde reconoces tu fragilidad y la fidelidad de Dios?
Lucas 1,46-55
Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado a la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre.
Y su misericordia de generación a generación a los que le temen.
Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.
Quitó los poderosos de los tronos, y levantó a los humildes.
A los hambrientos hinchió de bienes; y a los ricos envió vacíos.
Recibió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia,
Como habló a nuestros padres a Abraham y a su simiente para siempre.
Señor, recibe nuestra gratitud, nuestras faltas, las personas encomendadas y lo que quedó pendiente. Permanece con nosotros. Amén.
Crédito o criterio editorial: Guía devocional completa inspirada en la estructura de Laudes y Vísperas. Muestra todos los textos necesarios dentro de la página.
Crédito o criterio editorial: Oración del Señor en su forma tradicional católica en español
Crédito o criterio editorial: Síntesis pastoral original
Crédito o criterio editorial: Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica
Crédito o criterio editorial: Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica
Crédito o criterio editorial: Oración devocional tradicional atribuida a santa Gertrudis
Crédito o criterio editorial: Oración y propuestas pastorales de Conexión Católica inspiradas en las obras de misericordia
Crédito o criterio editorial: Oración tradicional católica
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Recorrido contemplativo por los misterios de Cristo con María.
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