Ven, Espíritu Santo: reconocer al Consolador en la vida cristiana
Redescubrir al Espíritu Santo como Persona divina y presencia vivificante, pasando de una idea abstracta o impersonal a una relación cristiana trinitaria, sobria y encarnada.
Templo del Espíritu: cuerpo, conciencia y dignidad
Relacionar la vida en el Espíritu con el cuidado del cuerpo, la libertad, la conciencia y la dignidad, evitando espiritualismos que despreciarían necesidades humanas.
Claves para profundizar
Relacionar la vida en el Espíritu con el cuidado del cuerpo, la libertad, la conciencia y la dignidad, evitando espiritualismos que despreciarían necesidades humanas.
El Espíritu Santo conduce a Cristo, a la verdad, a la comunión y al bien; una salida digital no se presenta como voz divina.
Dones, frutos y carismas se reciben para servicio y edificación, no para superioridad espiritual ni control de otros.
Las decisiones graves conservan libertad, realidad, consecuencias y acompañamiento competente cuando corresponda.
Para llevarlo a la vida
Revisar una práctica de sueño, alimentación, descanso, consumo o autocuidado desde la dignidad del cuerpo.