Las quince oraciones de santa Brígida — jornada completa
Modalidad completa para rezar en una sola jornada las quince oraciones y la oración final.
Este recorrido está diseñado para vivirse paso a paso: preparar el corazón, orar con la Palabra, comprender el sentido de la práctica, realizar el ejercicio, conversar con Dios, asumir un compromiso y guardar el fruto.
Propósito y forma de vivirlo
Contemplar el amor de Cristo en su Pasión y traducir la oración en conversión, penitencia, misericordia y servicio.
- Reserva un tiempo amplio y evita hacerlo con prisa.
- Haz pausas cuando lo necesites.
- Reza en orden las quince oraciones.
- Concluye con la oración final y una obra de misericordia.
Las quince oraciones completas en una jornada
Pedir la gracia de contemplar la Pasión de Cristo con fe, arrepentimiento, gratitud y una caridad concreta.
1. Preparación
Haz la señal de la Cruz. Presenta tu intención con libertad y recuerda que una devoción privada no funciona como fórmula automática ni sustituye la vida sacramental.
Mateo 26,38
38Jesús les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; permanezcan aquí y velen conmigo».
Esta modalidad reúne en una sola jornada el texto completo de las quince oraciones. Se recomienda disponer de tiempo, hacer pausas y suspender la práctica si el cansancio impide orar con atención.
- Haz la señal de la Cruz y presenta tu intención.
- Reza cada Padre nuestro, Ave María y oración en el orden propuesto.
- Haz pausas breves entre las oraciones.
- Concluye con la oración final.
- Elige una obra de misericordia que traduzca la contemplación en servicio.
Padre nuestro
Ave María
Primera Oración
Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en medio de los hombres, en la tierra. Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos.
Acordaos de todos los sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Sagrada Pasión; así como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino.
Acordaos, Oh Señor, que durante la última cena con Vuestros discípulos, les habéis lavado los pies; y después, les disteis Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Vuestra Sangre Preciosísima.
Luego, confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestra próxima Pasión.
Acordaos de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra alma, como Vos mismo lo afirmasteis, diciendo: “Mi alma está triste hasta la muerte”.
Acordaos de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión, después de haber orado tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuisteis traicionado por Vuestro discípulo, Judas; apresado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido.
Fuisteis acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual.
Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la Cara infligiendo bofetadas. Después, coronándoos de espinas, pusieron en Vuestras manos una caña.
Finalmente, fuisteis atado a la columna, desgarrado con azotes, y agobiado de oprobios y ultrajes.
En memoria de todas estas penas y dolores que habéis soportado antes de Vuestra Pasión en la Cruz, concededme antes de morir, una contrición verdadera, una confesión sincera y completa, adecuada satisfacción y la remisión de todos mis pecados, amén.
Padre nuestro
Ave María
Segunda Oración
Padre nuestro
Ave María
Tercera Oración
Oh Jesús, en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la Cruz, Os suplico concederme la gracia de temeros y amaros, amén.
Padre nuestro
Ave María
Cuarta Oración
Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos Vuestros sufrimientos, no dejasteis de pedir por Vuestros enemigos, a Vuestro Padre Celestial diciéndole: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen”. Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago esta súplica: Conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados, amén.
Padre nuestro
Ave María
Quinta Oración
Simultáneamente habéis contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados; y Os habéis quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores.
Por este abismo de la compasión y piedad, y principalmente por la bondad que demostrasteis hacia el buen ladrón, diciéndole: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Hago esta súplica, Dulce Jesús. Os pido que a la hora de mi muerte tengáis misericordia de mí, amén.
Padre nuestro
Ave María
Sexta Oración
En Vuestra agonía, Ella permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendasteis a Vuestro fiel discípulo, Juan, diciendo a María: “¡Mujer, he aquí a tu hijo!” Y a Juan: “¡He aquí a tu Madre!”.
Os suplico, Oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mí. Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de mí. Asistidme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte, amén.
Padre nuestro
Ave María
Séptima Oración
Extinguid en nosotros la concupiscencia carnal y el ardor de los apetitos mundanos, amén.
Padre nuestro
Ave María
Octava Oración
Concedednos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Sangre Preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte para servir de remedio y consuelo a nuestra almas, amén.
Padre nuestro
Ave María
Novena Oración
Por esta angustia, Os suplico, Oh mi Salvador, que no me abandonéis en los terrores y dolores de mi muerte, amén.
Padre nuestro
Ave María
Décima Oración
Padre nuestro
Ave María
Décimo Primera Oración
Ocultadme de Vuestro Rostro tan justamente irritado contra mí. Esconderme en los huecos de Vuestras Llagas hasta que Vuestra cólera y justísima indignación hayan cesado, amén.
Padre nuestro
Ave María
Decimosegunda Oración
¡Oh, qué dolor tan grande y repleto habéis sufrido por amor a nosotros, en Vuestra Carne virginal! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hubo de hacer por nosotros que no habéis hecho? Nada falta.
¡Todo lo habéis cumplido! ¡Oh amable y adorable Jesús! Por el fiel recuerdo de Vuestra Pasión, que el Fruto meritorio de Vuestros sufrimientos sea renovado en mi alma. Y que en mi corazón, Vuestro Amor aumente cada día hasta que llegue a contemplar en la eternidad. ¡Oh Amabilísimo Jesús! Vos sois el Tesoro de toda alegría y dicha verdadera, que Os pido concederme en el Cielo, amén.
Padre nuestro
Ave María
Decimotercera Oración
Por esta angustia y dolor, Os suplico, Señor Jesús, que tengáis piedad de mí en la hora de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma sumergida en angustia, amén.
Padre nuestro
Ave María
Decimocuarta Oración
Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicisteis de Vuestra Alma, a Vuestro Padre Eterno, diciéndole: “¡Padre, en Tus Manos enconmiento Mi Espíritu!”.
Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas las Entrañas de Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado.
Por Vuestra Preciosa Muerte, Os suplico, Oh Rey de los santos, confortadme. Socorredme para resistir al demonio, la carne y al mundo.A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a Vos, amén.
Padre nuestro
Ave María
Decimoquinta Oración
De Vuestro Costado perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna.
Finalmente, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne Vuestra fue destrozada; la Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada y disecada la médula de Vuestros Huesos.
Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os suplico, Oh dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando yo esté sufriendo en la agonía de mi muerte, amén.
Oración final
Jesús, recibe esta oración. Que la memoria de tu Pasión me conduzca a amarte, reparar el daño posible y servir con misericordia. Amén.
- ¿Qué rasgo del amor de Cristo aparece en esta oración?
- ¿Qué conversión concreta despierta en mí?
- ¿Qué obra de misericordia puedo realizar sin exponer información privada de otras personas?
Antes de avanzar, reúne lo vivido
Conviene terminar con una revisión breve y sincera: en «Las quince oraciones completas en una jornada», recuerda una palabra de Mateo 26,38 que quieras llevar contigo. Revisa la gracia pedida —Pedir la gracia de contemplar la Pasión de Cristo con fe, arrepentimiento, gratitud y una caridad concreta.— y describe con una frase qué cambió en tu mirada, aunque el cambio sea pequeño. Comprueba el paso concreto de hoy: Elige una obra de misericordia posible y realiza un primer paso verificable. Si todavía no lo hiciste, decide cuándo y en qué contexto realista lo realizarás. Lo importante es que la oración dialogue con la realidad y no quede aislada de tus relaciones y responsabilidades. Mantén este límite pastoral: Texto devocional tradicional atribuido a Santa Brígida. Conexión Católica no presenta como hecho histórico ni como promesa automática las cifras, revelaciones o beneficios asociados por la…
- ¿Qué frase de Mateo 26,38 merece acompañarte hasta mañana?
- ¿Qué emoción necesita ser acogida sin convertirla automáticamente en una decisión o en culpa?
- ¿A quién puede beneficiar de forma concreta el paso «Elige una obra de misericordia posible y realiza un primer paso verificable.»?
Elige una obra de misericordia posible y realiza un primer paso verificable.
Escribe la frase que deseas conservar, la gracia que pides y el servicio concreto que realizarás.
