Taller para estar en oración ante la Divina Eucaristía
Diez encuentros guiados para saludar, silenciarse, pedir el Espíritu Santo, contemplar, orar con la Biblia, agradecer, interceder y despedirse ante Jesús Eucaristía.
Este recorrido está diseñado para vivirse paso a paso: preparar el corazón, orar con la Palabra, comprender el sentido de la práctica, realizar el ejercicio, conversar con Dios, asumir un compromiso y guardar el fruto.
Propósito y forma de vivirlo
Formar una oración eucarística sencilla, amorosa, bíblica y perseverante.
- Saludo y conciencia de la presencia de Jesús.
- Oración de Protección, conservada íntegramente y con sus créditos.
- Pedir perdón y decidir perdonar.
- Silenciamiento corporal y del corazón.
- Invocar al Espíritu Santo.
- Contemplar a Jesús.
- Orar con la Biblia y escuchar.
- Alabar y dar gracias.
- Presentar peticiones; Padre nuestro y Ave María.
- Despedida en adoración.
La presencia
Pedir la gracia de la presencia y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta.
1. Preparación
Reserva aproximadamente veinte minutos. Prepara un lugar sencillo, silencia notificaciones y haz la señal de la Cruz. Respira con calma, presenta tu intención y pide esta gracia: Pedir la gracia de la presencia y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta. Lee Lucas 24,28-35 dos veces: primero para comprender y luego para permanecer en una frase.
Lucas 24,28-35
28Al acercarse al pueblo adonde iban, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante.
29Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya declina». Entonces entró para quedarse con ellos.
30Mientras estaba a la mesa, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.
31En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista.
32Ellos se dijeron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
33Se levantaron en ese mismo momento y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás,
34que decían: «Es verdad: el Señor ha resucitado y se apareció a Simón».
35Ellos contaron lo que les había ocurrido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
El sentido de este día se descubre cuando la oración toca una situación real. «La presencia» pertenece a la etapa «Llegar» de Taller para estar en oración ante la Divina Eucaristía. Busca formar una oración eucarística sencilla, amorosa, bíblica y perseverante.. La gracia pedida —Pedir la gracia de la presencia y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta.— expresa una disposición interior concreta: no exige fabricar sentimientos, sino hacerse disponible para mirar, elegir y actuar de una manera más evangélica.
Lee Lucas 24,28-35 atendiendo a el lugar y los gestos corporales: qué revelan los desplazamientos, las miradas y las acciones acerca de la fe encarnada. Puedes conservar esta frase: «que decían: «Es verdad: el Señor ha resucitado y se apareció a Simón».» No intentes dominar el texto ni forzar una respuesta inmediata. Recibe la escena como un espejo: no para juzgarte, sino para descubrir dónde puede actuar la gracia.
Este camino espiritual se discierne a la luz del Evangelio y de la enseñanza de la Iglesia. Eucaristía, presencia real y adoración. Estructura de diez movimientos acreditada al Pbro. Luis Duván Pérez Aguirre; desarrollo pedagógico original del portal. Cuando la jornada toque heridas profundas, evita forzarte; busca apoyo pastoral o profesional competente y continúa con libertad. La documentación sirve para que la piedad popular conduzca a la fe celebrada y a la vida transformada.
El paso propuesto es: Llega cinco minutos antes y aprende a permanecer sin llenar el silencio. Antes de cerrar, concreta el momento, la persona o el lugar donde realizarás este paso. Comprueba si el compromiso fue realista y conserva una frase que te ayude a retomarlo. No busques demostrar que cumpliste; reconoce si creció la libertad para responder al Evangelio en lo ordinario.
- Haz la señal de la Cruz y reconoce que estás delante de Dios, sin necesidad de aparentar.
- Pide con tus propias palabras la gracia del día: Pedir la gracia de la presencia y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta.
- Lee Lucas 24,28-35 completa y subraya mentalmente una palabra, un gesto y una promesa.
- Realiza el núcleo de esta jornada: Llega cinco minutos antes y aprende a permanecer sin llenar el silencio.
- Permanece dos minutos en silencio. Observa qué produce paz exigente, libertad, verdad y deseo de servir.
- Cierra con un Padrenuestro y decide cuándo realizarás el compromiso concreto.
Jesús Eucaristía, creo en tu presencia y deseo permanecer contigo. Señor Jesús, recibe esta jornada dedicada a «La presencia». Ordena mi deseo, purifica mi intención y hazme disponible para amar y servir. Amén.
- ¿Qué palabra de Lucas 24,28-35 iluminó mejor «La presencia»?
- ¿Qué movimiento interior apareció: apertura, resistencia, gratitud, temor, esperanza o deseo de controlar?
- ¿Qué cambio verificable pide hoy este ejercicio: Llega cinco minutos antes y aprende a permanecer sin llenar el silencio.
Llega cinco minutos antes y aprende a permanecer sin llenar el silencio.
Escribe la frase de Lucas 24,28-35 que permaneció contigo, el movimiento interior más claro y el resultado del compromiso: Llega cinco minutos antes y aprende a permanecer sin llenar el silencio.