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Apto para la MisaCantoral Católico — Oscar Valbuena

PESCADOR DE HOMBRES

Comunión Tú has venido a la orilla, no has buscado ni a sabios ni a ricos. Tan sólo quieres que yo te siga. Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo

EntradaEucaristía generalPrimera Comunión
TonalidadG
DificultadBásica
VideoVerificado
RecursosLetra visible

Video validado por el equipo editorial.

Discernimiento litúrgico

Uso recomendado

Su temática y función son compatibles con la celebración. Debe confirmarse la versión concreta, el momento ritual y la capacidad de participación de la asamblea.

Guitarra

Acordes

GD7GG7CAmD7G

Tonalidad y secuencia orientativa; verificar arreglo y tesitura con el equipo de música.

Piano

Voicings orientativos

  • G: G · B · D B–D–G como primera inversión opcional
  • D7: D · F# · A · C F#–A–D como primera inversión opcional
  • G7: G · B · D · F B–D–G como primera inversión opcional
  • C: C · E · G E–G–C como primera inversión opcional
  • Am: A · C · E C–E–A como primera inversión opcional

Mano izquierda: Fundamentales o quinta abierta siguiendo: G – D – C – A. Ajustar octava y ritmo a la tesitura de la asamblea.

Mano derecha: Triadas e inversiones suaves de la progresión; conservar la melodía principal libre y evitar cubrir la voz de la asamblea.

Material de interpretación

Hoja de acordes y tablatura

Hoja de acordes

TONALIDAD: G
PROGRESIÓN ORIENTATIVA: G – D7 – G – G7 – C – Am – D7 – G

Comunión
Tú has venido a la orilla, no has buscado ni a sabios ni a ricos. Tan sólo quieres que yo te siga.
Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar.
Tú sabes bien lo que tengo, en mi barca no hay oro ni espada, tan sólo redes y mi trabajo.
Tú necesitas mis manos, mi cansancio que a otros descanse, amor que quiera seguir amando.
Tú, pescador de otros lagos, ansia eterna de hombres que esperan. Amigo bueno que así me llamas.
Texto del canto

Letra

Comunión
Tú has venido a la orilla, no has buscado ni a sabios ni a ricos. Tan sólo quieres que yo te siga.
Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar.
Tú sabes bien lo que tengo, en mi barca no hay oro ni espada, tan sólo redes y mi trabajo.
Tú necesitas mis manos, mi cansancio que a otros descanse, amor que quiera seguir amando.
Tú, pescador de otros lagos, ansia eterna de hombres que esperan. Amigo bueno que así me llamas.
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