Taller para estar en oración ante la Divina Eucaristía
Diez encuentros guiados para saludar, silenciarse, pedir el Espíritu Santo, contemplar, orar con la Biblia, agradecer, interceder y despedirse ante Jesús Eucaristía.
Este recorrido está diseñado para vivirse paso a paso: preparar el corazón, orar con la Palabra, comprender el sentido de la práctica, realizar el ejercicio, conversar con Dios, asumir un compromiso y guardar el fruto.
Propósito y forma de vivirlo
Formar una oración eucarística sencilla, amorosa, bíblica y perseverante.
- Saludo y conciencia de la presencia de Jesús.
- Oración de Protección, conservada íntegramente y con sus créditos.
- Pedir perdón y decidir perdonar.
- Silenciamiento corporal y del corazón.
- Invocar al Espíritu Santo.
- Contemplar a Jesús.
- Orar con la Biblia y escuchar.
- Alabar y dar gracias.
- Presentar peticiones; Padre nuestro y Ave María.
- Despedida en adoración.
Contemplación
Pedir la gracia de contemplación y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta.
1. Preparación
Reserva aproximadamente veinte minutos. Prepara un lugar sencillo, silencia notificaciones y haz la señal de la Cruz. Respira con calma, presenta tu intención y pide esta gracia: Pedir la gracia de contemplación y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta. Lee Juan 15,1-8 dos veces: primero para comprender y luego para permanecer en una frase.
Juan 15,1-8
1Jesús dijo: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.
2Todo sarmiento que está en mí y no da fruto, él lo corta; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto.
3Ustedes ya están limpios por la palabra que les he anunciado.
4Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, tampoco ustedes si no permanecen en mí.
5Yo soy la vid y ustedes los sarmientos. Quien permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de mí nada pueden hacer.
6Quien no permanece en mí es arrojado fuera como el sarmiento y se seca; luego lo recogen, lo echan al fuego y arde.
7Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que deseen y se realizará para ustedes.
8La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y así sean discípulos míos».
Este día invita a recibir la tradición de la Iglesia como escuela de seguimiento de Cristo. «Contemplación» pertenece a la etapa «Escuchar» de Taller para estar en oración ante la Divina Eucaristía. Busca formar una oración eucarística sencilla, amorosa, bíblica y perseverante.. La gracia pedida —Pedir la gracia de contemplación y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta.— expresa una disposición interior concreta: no exige fabricar sentimientos, sino hacerse disponible para mirar, elegir y actuar de una manera más evangélica.
Lee Juan 15,1-8 atendiendo a las palabras pronunciadas y los silencios: qué frase merece ser repetida, qué silencio protege la verdad y qué palabra debe evitarse. Puedes conservar esta frase: «Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que deseen y se realizará para ustedes.» No intentes dominar el texto ni forzar una respuesta inmediata. Deja que el relato nombre lo que sueles evitar y muestre un modo evangélico de responder.
Este ejercicio pertenece a una tradición creyente que necesita criterio eclesial. Eucaristía, presencia real y adoración. Estructura de diez movimientos acreditada al Pbro. Luis Duván Pérez Aguirre; desarrollo pedagógico original del portal. Cuando la jornada toque heridas profundas, evita forzarte; busca apoyo pastoral o profesional competente y continúa con libertad. La fuente no se añade para hacer pesada la oración, sino para conservar su sentido y evitar automatismos.
El paso propuesto es: Contempla un rasgo de Jesús y elige imitarlo hoy. Identifica a quién beneficiará tu decisión y qué obstáculo necesitas prever. No midas el día por emociones intensas; observa si hubo más libertad, verdad y disponibilidad para servir. El fruto no será una sensación obligatoria, sino una mayor capacidad de amar con verdad y sostener el compromiso asumido.
- Haz la señal de la Cruz y reconoce que estás delante de Dios, sin necesidad de aparentar.
- Pide con tus propias palabras la gracia del día: Pedir la gracia de contemplación y permitir que esta disposición transforme una relación, decisión o responsabilidad concreta.
- Lee Juan 15,1-8 completa y subraya mentalmente una palabra, un gesto y una promesa.
- Realiza el núcleo de esta jornada: Contempla un rasgo de Jesús y elige imitarlo hoy.
- Permanece dos minutos en silencio. Observa qué produce paz exigente, libertad, verdad y deseo de servir.
- Cierra con un Padrenuestro y decide cuándo realizarás el compromiso concreto.
Jesús Eucaristía, creo en tu presencia y deseo permanecer contigo. Señor Jesús, recibe esta jornada dedicada a «Contemplación». Ordena mi deseo, purifica mi intención y hazme disponible para amar y servir. Amén.
- ¿Qué palabra de Juan 15,1-8 iluminó mejor «Contemplación»?
- ¿Qué movimiento interior apareció: apertura, resistencia, gratitud, temor, esperanza o deseo de controlar?
- ¿Qué cambio verificable pide hoy este ejercicio: Contempla un rasgo de Jesús y elige imitarlo hoy.
Contempla un rasgo de Jesús y elige imitarlo hoy.
Escribe la frase de Juan 15,1-8 que permaneció contigo, el movimiento interior más claro y el resultado del compromiso: Contempla un rasgo de Jesús y elige imitarlo hoy.