1 Tm 2,1–4 — 1. AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; 2. Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; 4. El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad.
1 Tm 2,5–6 — 5. Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; 6. El cual se dió á sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos:
Ap 12,1–4 — 1. Y UNA grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2. Y estando preñada, clamaba con dolores de parto, y sufría tormento por parir. 3. Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas. 4. Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para parir, á fin de devorar á su hijo cuando hubiese parido.
Ap 12,5–6 — 5. Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios y á su trono. 6. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para que allí la mantengan mil doscientos y sesenta días.